Autoformación – El aprendizaje del Futuro

Autoformación – El aprendizaje del Futuro. Por César Chiva

“Me siento en mi despacho y me paso toda la jornada de trabajo leyendo”

Así es como Warren Buffett, uno de las personas con más patrimonio del mundo (58.000 millones de dólares) describe su día. Sentado. Leyendo.


En mi experiencia profesional como empresario y profesor de universidad me sorprende cada día la actitud de muchos que entienden la etapa de formación como una fase de nuestra vida que termina el día que nos dan un diploma con la Licenciatura o a lo sumo con un MBA. Absurdo. Precisamente lo que uno descubre cuando comienza a trabajar es que nuestra actividad laboral rara vez tiene que ver con las asignaturas de la carrera o del master. Lo que sí aprendemos sin embargo es que si queremos avanzar y progresar en nuestro trabajo es necesario saber más y tener más habilidades. La experiencia nos va a resultar muy valiosa: aprendemos de nuestros jefes y compañeros, de nuestros errores y aciertos, de los clientes, de los competidores…


Sin embargo si somos honestos cualquiera sabe que la experiencia por sí sola es insuficiente: hay un universo ahí fuera lleno de conocimiento al que debemos acceder si queremos avanzar para desarrollar nuestra capacidad y nuestra sabiduría.


En este punto es donde nos encontramos con el momento donde la mayoría se atasca. La idea más habitual que vemos es la de creer que las empresas se encargarán de darnos las herramientas para seguir formándonos.


Desgraciadamente -salvo contadas ocasiones- esto no es así.


Muy pocas empresas, quitando la excepción de algunas multinacionales y de empresas de servicios que venden conocimiento, apenas nos darán lo que necesitamos para que nuestra carrera sea más valiosa. Y no nos engañemos nuestro futuro profesional, o empresarial, depende de nuestro valor. Si no aportamos valor a nuestro empleador o a nuestro cliente estamos fuera del mercado laboral, literalmente.


Aún recuerdo en mi experiencia profesional en IBM cuando los recién llegados coincidíamos con técnicos de 45 a 50 años con experiencia en mainframes (superservidores) en un momento donde la demanda de dichos técnicos estaba desapareciendo día tras día. Era un grupo numeroso que veía su futuro con inquietud porque prácticamente no tenía ninguna otra habilidad técnica de valor. Y por eso sabían que la empresa prescindiría de ellos si no se reciclaban con nuevas tecnologías. La actitud era pesimista en la mayoría salvo en un par de ellos que por su cuenta se habían esforzado a nivel particular en seguir aprendiendo con manuales, seminarios pagados de su bolsillo, etc. Ellos sabían que no tendrían problema en seguir trabajando. En vez de lamentarse por su mala suerte se preocuparon en hacerse valiosos e imprescindibles para su empresa o para quien quisiera contratarles.


Este suceso que ocurrió hace 20 años hoy en día tiene mucha más vigencia: nuestro valor profesional se concreta en nuestro conocimiento y experiencia. Lo segundo crece gracias a lo primero. No nos engañemos. Si queremos adquirir una habilidad (por ejemplo vender) nuestras posibilidades se multiplican si asistimos a un seminario o un curso de ventas, pero igualmente si leemos toda la bibliografía que podamos sobre como aumentar nuestras ventas. Y del mismo modo con cualquier otra capacidad que se nos ocurra: saber inglés, dirigir equipos, técnicas de marketing, contabilidad de costes, diseño de coches…lo que sea.


Lo maravilloso del momento que nos toca vivir es que ya no dependemos de otros para auto- formarnos. Internet está sembrado de recursos (videos, ebooks, cursos online, webinars, presentaciones), muchos de ellos de pago pero también muchísimos gratuitos, accesibles a cualquiera.


Pero un momento ¿la formación no debería ser presencial? Pues… depende. En mi experiencia como director de una empresa de formación durante cinco años, recibir cursos presenciales es una fantástica forma de aprendizaje. Todos sabemos que la cercanía con el profesor ayuda a la retención de conocimientos, permite interacción, resolver dudas sobre la marcha y mil cosas más pero la realidad es que no siempre es posible. A menudo estos cursos tienen un coste elevado y si nuestra empresa no los financia nosotros tampoco podemos –o queremos- asumirlo. Además no es fácil encontrar cursos compatibles con el horario de nuestra jornada o que encajen perfectamente a nuestra necesidad de formación.


En definitiva la gran alternativa es la auto formación. Nosotros mejor que nadie sabemos lo que necesitamos y/o queremos aprender. Y hoy en día esa enorme Biblioteca que es Internet está a nuestra disposición para darnos la formación que precisemos. Y no sólo para adquirir habilidades técnicas, también para nuestras aficiones, para nuestros negocios o lo que queramos.


La Red está cargada de casos de éxito. Recientemente descubrí el caso de Amira Willighagen, la niña holandesa de 9 años que aprendió Opera viendo Youtube, ¡ella sola! Y se atrevió a demostrarlo en un Talent Show de televisión (https://youtu.be/FR3-qDDEfwQ). No necesitó ningún profesor ni asistir a ninguna clase de canto. Escuchar y practicar sin parar.


¿Y la falta de tiempo? Esta es la excusa que más me hace reír, cuando los estudios indican que pasamos en España una media de ¡cuatro horas al día! delante de la TV

(http://www.barloventocomunicacion.es/images/publicaciones/barlovento-audiencias-enero-2015.pdf) Entiendo que el ocio es importante para despejar la mente y descansar pero también es igualmente trascendental invertir tiempo en nosotros mismos para crecer personal y profesionalmente. Sacar una o dos horas al día es fácil para cualquiera sobre todo si nuestro trabajo nos apasiona y queremos saber más sobre cómo hacerlo mejor, o cómo mejorar los resultados escuchando o leyendo a otros que hacen nuestra actividad.


Para concluir quiero recordar el caso de un banquero al que tuve la suerte de tratar poco después de terminar la carrera ya que colaboré con él de forma intermitente. Este ejecutivo, entonces recién jubilado de su cargo como CEO de un importante banco nacional, pasaba más de la mitad de su tiempo estudiando. Sí, estudiando en una biblioteca que tenía anexa a su despacho y donde se sumergía analizando el modelo de negocio de su banco, de los competidores, de la evolución del sector en el resto del mundo, cualquier libro que oliera a banca pasaba por delante de sus ojos.


¿Era tiempo perdido? En absoluto. Con su análisis y sus conclusiones se presentaba en el Consejo de Administración con la estrategia que debía seguir el banco, argumentando con numerosa documentación de los cientos de libros de expertos del sector de todo el mundo.


Un gran ejemplo muy inspirador que me ha servido cuando he querido aprender algo de forma autónoma e independiente.


Video - bibliografía

“The first 20 hours -- how to learn anything” por Josh Kaufman TEDx

(https://youtu.be/5MgBikgcWnY )

Autoformación - El aprendizaje del Futuro - TechMind.

(https://youtu.be/02H_TTDOPLM)

Amira Willighagen, la niña holandesa de 9 años que aprendió Opera viendo Youtube

(https://youtu.be/FR3-qDDEfwQ)


César Chiva es profesor de Universidad (UCM en Madrid) y Director de Executive Forum España

Mi canal de YOUTUBE: http://bit.ly/canalyoutube_cesarchiva

Mi perfil en Linkedin: https://es.linkedin.com/in/cesarchiva

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